LAS VARICES EN LOS MIEMBROS INFERIORES
Las varices de los miembros inferiores son muy frecuentes, mas en mujeres que en hombres, y en general, con antecedentes familiares. La sintomatología comienza entre los 20 y los 40 años, y causan mucha preocupación al paciente por razones de tipo estético y por los síntomas molestos que pueden producir.
Es importante tener claro como es que se producen y cuales son los verdaderos riesgos y complicaciones, a los fines de poder decidir en forma racional como deberemos conversar con el medico.
¿COMO SE PRODUCEN LAS VARICES DE LOS MIEMBROS INFERIORES?
Todas las venas del organismo humano tienen la función de conducir la sangre no oxigenada, con los desechos del organismo, hacia el corazón derecho, desde donde pasa a la circulación del pulmón, donde la sangre se oxigena y luego es enviada hacia el corazón izquierdo desde donde es expulsada nuevamente hacia los tejidos con la oxigenación adecuada.
La venas de los miembros inferiores tienen válvulas en su interior, que impiden que la sangre caiga hacia abajo y siga fluyendo hacia arriba, hacia el corazón derecho. La contracción de los músculos también favorece el flujo de la sangre hacia el corazón derecho, evitando que se estanque en la parte inferior de las piernas.
Hay dos circulaciones venosas en los miembros: el sistema venoso superficial y el sistema venoso profundo. La sangre fluye de abajo hacia arriba, movilizada por las contracciones de los músculos y por las válvulas (que impiden el retroceso), y desde el sistema superficial al profundo.
Las venas de sistema superficial son la safena interna (el sistema que circula por dentro del miembro inferior, desde el tobillo hasta la zona inguinal), y la safena externa (que va por las pantorrillas desde el tobillo hasta la zona del hueco poplíteo, por detrás de la rodilla).
Las venas del sistema profundo son la tibial, la femoral y la poplítea.
La circulación de la sangre hacia arriba se puede detener por dos razones fundamentales: la producción de un trombo (coagulo) en el interior de las venas, o la alteración de las válvulas interiores de las venas. Cuando se producen alguno de estos eventos, la sangre se estanca en la parte inferior de los miembros, aumentando la presión dentro de las venas y produciéndose las telangiectasias (arañitas vasculares), varices, tromboflebitis y ulceras venosas.
Las arañitas vasculares son redes de venas superficiales dilatadas, que producen problemas de tipo estético.
Las varices son dilataciones del sistema venoso superficial. Se pueden producir por incompetencia de las válvulas, ya sea de tipo congénito o producidas por la misma dilatación venosa crónica (la vena se dilata y produce la insuficiencia valvular). El individuo, en este caso, tiene las dilataciones venosas visibles en el miembro, y puede sentir tensión en la piel por retención de líquidos, cansancio y pesadez en las piernas, picazón por dermatitis, e hinchazón leve (edema). Puede haber varices del sistema superficial o del sistema perforante. El sistema perforante es la comunicación que conduce la sangre desde el sistema superficial hasta el sistema profundo.
La tromboflebitis es la inflamación de una vena superficial. Produce dolor importante, y puede palparse el trayecto engrosado como un cordón, por la inflamación y por el trombo (coagulación de la sangre) que se produce en su interior.
La ulcera varicosa en los miembros inferiores es producida por la insuficiencia venosa crónica. Al persistir en el tiempo la insuficiencia venosa, la piel y los otros tejidos se debilitan y se produce la ulcera. Habitualmente, todo comienza en una tromboflebitis del sistema venoso profundo, que destruye las válvulas y produce el pasaje de la sangre desde el sistema profundo al superficial y su estancamiento en los miembros inferiores. El estancamiento de sangre produce dilatación venosa, con salida al exterior de la vena de sustancias de la sangre (fibrinógeno) que se acumulan alrededor de los pequeños capilares produciendo su obstrucción y, por ende, la mala irrigación y oxigenación de la piel, con la consiguiente ulcera por necrosis (muerte) de los tejidos (piel y tejido celular subcutáneo). En general la ulcera se produce por un traumatismo en una zona predispuesta por alteraciones del tipo varicoso, lo cual desencadena el proceso. La úlcera venosa es la úlcera más frecuente de los miembros inferiores y es una complicación que se presenta en los pacientes con importantes varices.
¿CÓMO SE ESTUDIAN LAS VARICES?
Las dilataciones de las venas superficiales se ven habitualmente en la consulta, de modo que no es necesario solicitar estudios para hacer el diagnostico de insuficiencia venosa. Esto equivale a decir que, si se visualizan las dilataciones venosas, el diagnostico de insuficiencia venosa ya es obvio. Cuando se realizan pruebas en el consultorio o se solicitan estudios especiales, es para definir la técnica quirúrgica que se utilizará.
Cuando se estudian las varices, se intenta determinar dónde se encuentra la incompetencia: si se encuentra en la unión de la safena con la femoral profunda (a nivel de la ingle), en las perforantes (rodilla o tobillo), o en el sistema venoso profundo. De acuerdo a los resultados que se logren, es que se planificara el tipo de cirugía que puede beneficiar al paciente.
Los estudios que se utilizan es el ecodoppler venoso (dúplex) y el ecodoppler color venoso (triplex). Son estudios no invasivos, que no producen ningún trastorno al paciente. Solo se recorre el territorio de las varices con un micrófono que produce imágenes de las varices (como si fuera una radiografía) que se observa en la pantalla de la computadora. Allí se observan los lugares donde se encuentra la incompetencia del sistema venoso.
¿ES POSIBLE PREVENIR LAS VARICES? ¿COMO SE TRATAN?
Las posibles medidas que se proponen para prevenir las varices, sobre todo en pacientes con antecedentes familiares, son: evitar el sobrepeso, realizar actividad física sostenida, no utilizar ropas ajustadas, mantener los miembros inferiores elevados durante la noche y no mantenerse mucho tiempo de pie. Si bien son medidas muy lógicas según el mecanismo de desarrollo de las varices, no siempre tienen efecto, pero vale la pena intentarlas. Este es el primer tratamiento que se realiza, ya sea para prevenir el desarrollo de varices, o en aquellos pacientes que tienen varices pequeñas y que no producen síntomas.
Cuando las varices son grandes o producen los síntomas característicos o edema, se deben tomar medidas para mantener comprimidas las venas y forzar la circulación por las perforantes y hacia arriba. Lo indicado es comenzar con medias de soporte, que son medias especiales (no son las medias de descanso, las cuales son insuficientes para el tratamiento) que mantienen comprimidas las venas. Las medias de soporte deben colocarse por la mañana, cuando todavía no existe edema, y utilizarse durante todo el día. Para confirmar que el efecto que logran sea el adecuado, las varices deben desaparecer incluso cuando el paciente esta de pie.
También se puede utilizar medicación, aunque no es tan efectiva en la mayor parte de los casos. Se trata de los medicamentos venotónicos, que producen contracción de las venas, y producen un efecto analgésico, calmando los síntomas. Pero no brindan una solución definitiva al problema, y los síntomas vuelven cuando se los deja de tomar. Ejemplos de estas drogas son la diosmina, los rutósidos y los flavonoides.
Un método muy utilizado es la escleroterapia. La escleroterapia es la inyección dentro de la vena de una sustancia que produce la esclerosis de la vena y su consecuente retracción y desaparición de la dilatación varicosa. Hay dos técnicas que se utilizan: la escleroterapia convencional, y una técnica más moderna y recientemente desarrollada, que es el método FOAM, que inyecta la sustancia esclerosante en forma de una espuma que asegura que la sustancia llega a toda la vena involucrada, lo que permite solucionar el problema, en algunas oportunidades, en una sola sesión, y en forma definitiva.
Finalmente, contamos con la cirugía de las varices. Habitualmente se piensa en la posibilidad de la cirugía cuando hay síntomas persistentes que no mejoran con los tratamientos que ya expusimos, cuando hay ulceras venosas, o cuando el paciente sufrió varios episodios de tromboflebitis superficial. No necesariamente las varices deben ser operadas. Si por ejemplo un paciente tiene la vena safena interna dilatada pero no le molesta clínicamente (no le duele ni tiene pesadez), no tiene complicaciones tróficas en la piel (dermatitis o úlcera) y no le ha causado episodios de tromboflebitis, puede andar toda su vida con su várice sin necesidad de operarse. Cuando las varices son importantes y múltiples, y el sistema venoso profundo no tiene alteraciones, la indicación es la cirugía más frecuente: la safenectomía (extirpación de la vena safena). Debemos tener la precaución de considerar si el paciente tiene posibilidad de necesitar esta vena en el futuro para realizar un bypass coronario, ya que el mismo se realiza con esta vena.
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