INFECCIÓN URINARIA EN LOS NIÑOS


La infección de las vías urinarias en los niños es una entidad importante ya que puede, de no ser reconocida y no recibir un adecuado tratamiento, producir compromiso del riñón a lo largo de los años: insuficiencia renal crónica e hipertensión arterial.

Estar atentos a la sintomatología que produce, y las causas que pueden producirla, es fundamental para hacer prevención en los niños, y es un tema que no solo debe ser dominado por los médicos de cabecera, de familia y pediatras, sino también por los padres, para colaborar en la detección precoz.

En este articulo desarrollaremos los aspectos más importantes y frecuentes, relacionados a este tema, a los fines de que los padres puedan adquirir mínimos conocimientos que les permitan estar atentos con sus hijos.

 

 

 


LOS CUADROS Y SÍNTOMAS


En los niños, los cuadros que se pueden presentar son similares a los de los adultos. Al igual que vimos en el articulo "infecciones urinarias en la mujer", podrán presentar pielonefritis aguda, pielonefritis crónica, o cistitis.

La diferencia, en este caso, es que, en los niños pequeños y lactantes, la sintomatología es diferente a la presentada en los adultos. En ellos, la sintomatología es inespecífica y no claramente relacionada al tracto urinario: síndrome febril prolongado, retraso en la curva ponderal (no aumento o disminución de peso), dolor abdominal difuso, rechazo al alimento, vómitos y deposiciones diarreicas. En este caso se deberá sospechar "infección" y dentro de las causas infecciosas, considerar la posibilidad de una infección urinaria en particular. 

Podríamos decir que, en los niños pequeños y lactantes, la clínica de la infección urinaria no es tan evidente como en los adultos. Por esta razón, deberemos estar mucho más atentos para sospechar el diagnóstico.

 

 

 

Para recordar los cuadros que se pueden presentar en los adultos, visite:

http://www.fundaprev.org/Biblioteca/InfeccionesUrinarias.htm

 


LAS ANOMALÍAS QUE HAY QUE INVESTIGAR EN LOS NIÑOS


En los niños, la infecciones urinarias pueden deberse, en muchos casos, a anomalías del sistema urinario, que habrá que investigar: reflujo vesicoureteral, estenosis pieloureteral, megaureter obstructivo primario, válvula de uretra posterior, litiasis renal y vejiga neurogénica, para dar algunos ejemplos,

Son todas ellas, anomalías congénitas que puede presentar el niño, y la mas frecuente es el reflujo vesicoureteral. En esta anomalía, la orina vuelve hacia los riñones, afectando su funcionamiento. En la siguiente imagen (cistoureterografia), se grafica que es lo que ocurre.

El reflujo dilata la pelvis renal

Imagen extraída de www.scielo.org.ar

El reflujo "vesico ureteral", puede tener distintos grados de gravedad, que van del grado I al grado V. Los pacientes que tengan los grados IV y V de reflujo según la imagen que muestra la cistoureterografia, tendrán, probablemente,  indicación de cirugía de reparación. En el resto, el tratamiento será fundamentalmente medico (antibióticos profilácticos) y se deberán realizar controles periódicos para ver la evolución del reflujo.

El reflujo de orina hacia el riñón, en los grados mas severos, produce alteraciones en su tejido y, con el tiempo, de no ser resuelto, traerá alteraciones renales como la insuficiencia renal crónica y la hipertensión arterial generada por el riñón.

 

 

 


QUE ESTUDIOS TENEMOS A DISPOSICIÓN


En las infecciones urinarias en los niños, deberemos solicitar estudios para confirmar la infección urinaria, el germen que la esta produciendo, y demostrar si hay alguna alteración subyacente que habrá que corregir.

El análisis de orina (sedimento urinario), permitirá observar células que están hablando de infección: mas de 5 leucocitos por campo o piocitos, cilindros leucocitarios, glóbulos rojos (hematuria microscópica) y proteínas. Con estos elementos, tendremos una fuerte sospecha de infección urinaria que deberá ser confirmada por el urocultivo.

El urocultivo nos confirma la infección urinaria y nos muestra que germen la esta produciendo y cual es su sensibilidad a los distintos antibióticos. Será de mucha utilidad al cuerpo medico para definir el antibiótico a utilizar, o si se debe cambiar el que ya se esta administrando. Recordemos que la técnica que se utiliza para tomar la muestra, es la del "chorro medio" (ver infección urinaria en la mujer) y en los niños que aún no controlan esfínteres, la muestra se obtiene "al acecho". En algunos casos excepcionales, de no ser contundente el resultado de esta muestra tomada al acecho, podría ser necesario realizar una toma de muestra por punción suprapúbica.

El próximo paso, es estudiar el sistema urinario con imágenes, a los efectos de hacer la búsqueda de alteraciones congénitas, a las que ya nos referimos anteriormente.

La ecografía renal, es el primer estudio. En ella, es posible visualizar ambos riñones, definir si tienen alguna alteración y si esta dilatada la pelvis renal por el reflujo de orina.

La ureterocistografía miccional, es un estudio que permite visualizar la vejiga, los uréteres y hacia arriba, el compromiso y dilatación de la pelvis renal. Se instila una sustancia radioopaca a través de un catéter que se coloca en la uretra del niño. La imagen que se puede obtener es la correspondiente a la foto que se muestra más arriba.

El urograma excretor y el centellograma renal son dos estudios mas específicos que se solicitaran si se ha confirmado reflujo o alguna otra alteración en los estudios anteriores. 

 

 

 


TRATAMIENTO


Sin ninguna duda, en primer lugar, deberemos iniciar el tratamiento antibiótico correspondiente, que se mantendrá por diez días, y luego seguiremos con tratamiento profiláctico hasta realizar los estudios correspondientes para descartar alteraciones congénitas, como ya hemos descripto.

En el caso de los neonatos, serán internados por considerar que el riesgo de sepsis (infección generalizada) es alto.

La quimioprofilaxis (tratamiento antibiótico que previene infecciones crónicas y recidivas), deberá ser indicada en

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Infecciones recurrentes (mas de dos episodios en seis meses o mas de cuatro episodios en un año), por seis meses;

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En la primera infección, luego de los 10 días del tratamiento antibiótico y hasta realizar la cistoureterografia miccional;

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En niños con reflujo vesico ureteral grado I, II y III, hasta hacer una nueva cistoureterografia miccional a los 18 meses de la primera.

Hay ciertos factores que hay que tener en cuenta, porque pueden predisponer a la producción de infecciones urinarias: constipación, mala higiene de los genitales, el habito de higienizar la región de los genitales "de atrás para adelante" fundamentalmente en la mujer (puede contaminar la vulva y la uretra con gérmenes de la región anal), parasitosis, vulvovaginitis en las niñas y hábitos miccionales como retención o micción entrecortada. Estas situaciones deben ser investigadas por los padres y ser referidas al medico tratante como antecedente importante.

 

 

 


CONCLUSIÓN


Las infecciones urinarias en los niños son mucho menos frecuentes que en los adultos, pero el diagnostico correcto es sumamente importante ya que algunos niños presentan alteraciones congénitas del tracto urinario que, si se diagnostican en forma temprana pueden evitarse consecuencias graves a futuro como insuficiencia renal o la hipertensión arterial severa producida por alteraciones de la función del riñón.

La confirmación de una infección urinaria en los niños implica someterlos a estudios invasivos como la cistoureterografia miccional. Sin embargo, en el 65% de los casos, los estudios resultan ser negativos por suerte. En el 35% de los casos se confirma reflujo vesicoureteral que, en la mayor parte de los casos, será de bajo grado de gravedad (grado I, II, III), indicando una evolución favorable y una cura  natural y espontánea a lo largo del tiempo, teniendo solo que implementar tratamiento antibiótico profiláctico en estos niños y controlar periódicamente la evolución del reflujo.

El correcto diagnostico y tratamiento de las infecciones urinarias en los niños, es una estrategia preventiva importante no solo para ellos sino también para algunas enfermedades que flagelan a los niños en la edad adulta: insuficiencia renal crónica e hipertensión arterial nefrógena. Observando estos conceptos en nuestros hijos, estaremos haciendo prevención y mejorando la calidad de vida de los mismos en su adultez.

La prevención es siempre posible, y es una tarea de todos.

 

 

 

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