¿Que es la incontinencia urinaria?
La incontinencia urinaria es la perdida involuntaria de orina que produce trastornos higiénicos y sociales. Se dice que un paciente es incontinente cuando la pérdida se produjo más de una vez en el último mes o más de dos veces en el último año. Se produce aproximadamente en el 15 al 30 % de los mayores de 65 años. No es una parte más del envejecimiento normal aunque por los cambios que se van dando con la edad, los ancianos están más predispuestos.
¿Cuales son los cambios fisiológicos que favorecen que se produzca?
Disminución de la capacidad vesical y de la capacidad de retener.
Disminución de la presión del esfínter uretral en las mujeres.
El residuo de orina dentro de la vejiga luego de orinar es de 25 ml en los pacientes jóvenes y aumenta a 100 ml en los ancianos.
El deseo de orinar aparece mas tardíamente en los ancianos, cuando la vejiga tiene 500 / 600m1 (en el joven a los 400 ml).
Cambia el patrón de frecuencia miccional, eliminándose más líquido por la noche.
Aumentan las contracciones del músculo detrusor. Se hacen mas fuertes y seguidas y aparece la "urgencia miccional".
Si bien estos cambios favorecen la incontinencia, no debe ser tomada, en principio, como un síntoma normal de la edad para el cual nada se puede hacer.
Es un trastorno que provoca mucha vergüenza y por lo tanto muchas veces no es fácil de diagnosticar ya que los pacientes no consultan. Sin embargo, el problema es muy frecuente. La vergüenza termina produciendo aislamiento (por temor a tener mal olor, a orinarse en público, etc.) y muchas veces es causa de depresión.
¿Cuáles son las consecuencias de la incontinencia de orina?
Las consecuencias que produce, son variadas, a saber:
Irritación e infección de la piel.
Infecciones urinarias.
Escaras.
Incomodidad, aislamiento, depresión, vergüenza y desgano.
Por ser un trastorno que los pacientes no relatan espontáneamente, es necesario interrogar acerca de este problema.
¿Qué clases de incontinencia podemos encontrar?
Incontinencia urinaria transitoria
Aparece repentinamente y se debe a una causa fácilmente corregible: infección urinaria, vaginitis atrófica, fármacos, desórdenes psicológicos, poliuria por exceso de ingesta de xantinas y bolo fecal.
Una vez determinada la causa, en general ésta es de fácil resolución. Las infecciones urinarias se tratan con antibióticos. La vaginitis atrófica se puede tratar con óvulos de estrógenos ya que la falta de los mismos en la mujer en la etapa de la menopausia suele producir ardor y molestias que producen incontinencia. El bolo fecal produce aumento de las contracciones del detrusor por estimulación e irritación nerviosa. La solución en este caso es evacuar el bolo. Los fármacos tales como los diuréticos aumentan la eliminación de líquidos.
Incontinencia urinaria permanente
Se repite a lo largo del tiempo y con las mismas características. El paciente refiere: "no puedo llegar al baño" o "cada vez que hago un esfuerzo o me río, pierdo orina".
Hay varios tipos: 1) de urgencia; 2) de esfuerzo; 3) por rebosamiento; 4) funcional. Estas causas son más difíciles de solucionar que las de la incontinencia urinaria transitoria.

Incontinencia de urgencia: la causa mas frecuente en pacientes mayores de 65 años. Se produce por aumento de la frecuencia y la intensidad de las contracciones del músculo de la vejiga (detrusor). La vejiga entonces se contrae y se produce una micción involuntaria de urgencia que se caracteriza por "no poder llegar al baño" al sentir deseos de orinar. Para su tratamiento se utilizan medicaciones que frenan las contracciones del músculo de la vejiga, o estimulan el control por parte del sistema nervioso central. Se recomienda, como medidas generales, orinar a intervalos cortos, por ejemplo cada 2 horas, y colocar un orinal debajo de la cama.
Incontinencia de esfuerzo: es la segunda causa en mujeres mayores. Se produce por la disminución de estrógenos del organismo. Aumenta la laxitud de los músculos de la pelvis que trae como consecuencia la salida de la uretra al aumentar la presión intraabdominal con esfuerzos como toser o reír. Acompaña al famoso prolapso uterino y vaginal. Se puede perder orina a pequeños o a grandes esfuerzos y en pequeños volúmenes. En este caso se indican ejercicios para fortificar los músculos pelvianos. Estos ejercicios, si bien son sencillos, es importante realizarlos en forma repetida y bajo control del kinesiólogo, al menos hasta aprender a realizarlos bien. Consisten en contracciones abdominales que refuerzan el esfínter uretral. Bien realizados en forma continua, por ejemplo durante tres semanas, han demostrado dar buenos resultados al menos en los grados más leves de incontinencia de esfuerzo. También se indican medicaciones que buscan tonificar el esfínter vesical, y en los casos más severos se deberá interconsultar al ginecólogo para evaluar la cirugía del prolapso.

Incontinencia por rebosamiento: Hay dos tipos: aquel en que la contracción vesical es normal, es la segunda causa más frecuente en los hombres mayores de 65 años y se debe generalmente a obstrucción por aumento del tamaño de la próstata (hiperplasia prostática). Aquel en que la contracción vesical esta disminuida se debe a causas menos frecuentes como la neuropatía diabética, el alcoholismo, etc. La perdida de orina es en forma constante y en pequeñas cantidades. Puede producir alteraciones en las vías urinarias y riñones, como así también insuficiencia renal. El tratamiento depende de la causa que la origina: en el caso de la obstrucción por hiperplasia benigna de la próstata se puede administrar medicación o estar indicada la cirugía en ciertos casos. Los medicamentos que se utilizan relajan el músculo liso del cuello vesical y de la próstata.
Incontinencia funcional: Es la que se produce cuando el paciente está en cama y no tiene acceso a los elementos necesarios para poder orinar, es incontinente. El tratamiento consiste en medidas conductuales.
Conclusión final
La incontinencia urinaria es una patología muy frecuente en la tercera edad. Estos pacientes muchas veces no refieren su trastorno en la consulta por pudor, por lo cual la familia debe estar muy atenta y detectarla. Es importante hacerlo ya que la mayor parte de sus causas tienen tratamiento efectivo.
Problemas como este conducen al paciente mayor a un deterioro progresivo, para el cual muchas veces no encuentra solución sencillamente porque no lo refiere y lo asimila como un trastorno que tiene que soportar por su edad. El deterioro es, en este caso, sencillamente de carácter psicológico: el paciente decae y no manifiesta porque. Sencillamente, se entrega.
Por eso es que consideramos que no solo el medico y el equipo de salud debemos velar por detectar este problema y plantear una solución rápida, antes de que el paciente interprete que su problema no tiene solución alguna y lo que es peor, que desarrolle fantasías como, por ejemplo: "no tiene sentido vivir esta etapa de mi vida". Reflexionemos profundamente este concepto y tratemos de velar por la salud de nuestros ancianos.
Dr. Nicolas Dominijanni
Presidente Fundaprev Argentina
