PROBLEMAS FRECUENTES EN LA TERCERA EDAD (GERIATRÍA)
INTRODUCCIÓN
Los ancianos se han convertido en la última década en un grupo etáreo de alto crecimiento demográfico. Se estima que entre el lO al 14% de la población en los países en vía de desarrollo y desarrollados tiene más de 65 años.
Los pacientes mayores tienen más enfermedades crónicas y son por lo tanto requieren mayor atención por parte del equipo de salud. Además, presentan características normales, propias del envejecimiento, que hay que saberlas diferenciar de lo que es patológico.
La geriatría, subespecialidad de la clínica medica, ha aportado valiosos conocimientos a la atención del paciente anciano que ayudan al médico de cabecera a proveer una atención integral del paciente mayor, en el aspecto clínico, funcional, psicológico y social.
En las últimas décadas del siglo XX, se observa un fenómeno demográfico mundial caracterizado por aumento progresivo de la población mayor de 60 años (particularmente los mayores de 75 años) y estancamiento en la tasa de natalidad. Este fenómeno se denomina “inversión en la pirámide poblacional” y crea un nuevo desafío a los sistemas de salud, demandando un mayor esfuerzo para ofrecer la debida atención.
EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO
El proceso de envejecimiento se caracteriza por una progresiva disminución en la capacidad funcional, aumento de la vulnerabilidad y falta de respuesta al stress.
Se estima que el proceso de envejecimiento se inicia a los 30 años, con una pérdida funcional del 1% por año. Según las enfermedades que tenia previamente cada individuo o la ejercitación física que haya realizado, se determinará su “capacidad” o “incapacidad”
Arbitrariamente se asume que la “tercera edad” comienza luego de los 65 años. Actualmente este límite está en discusión debido al progresivo aumento de la calidad de vida en las últimas décadas que produce individuos más aptos frente al medio.
Debemos conocer en forma simple cuales son los procesos que son propios del envejecimiento, para poder diferenciar adecuadamente los mismos de las enfermedades (procesos patológicos).
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Alteración de la regulación homeostática: es la capacidad que tiene nuestro organismo para adaptarse a los cambios del medio. |
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Disminución global de la inmunidad: el paciente anciano tiene mayor predisposición a distintas enfermedades infecciosas. |
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Enlentecimiento de los movimientos. Marcha senil. |
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Deterioro sensorial: la disminución de la función de los distintos sentidos: visión, audición, olfato. |
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Disminución en la capacidad de extraer datos de la memoria. |
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Pérdida de la estatura: el organismo va perdiendo altura progresivamente. |
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Aumento de la grasa corporal. |
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Cambios en la absorción y asimilación de los medicamentos. |
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Disminución de la función renal en forma progresiva y lenta a partir de los 50 años. |
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Disminución de la capacidad pulmonar lenta y progresiva (capacidad vital) a partir de los 30 años en los no fumadores. |
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Disminución de la motilidad normal del esófago (alteración en la deglución) |
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Cambios en la función sexual. |
Es de hacer notar que todos estos cambios, propios del proceso de envejecimiento se producen en todos nosotros, en forma lenta y progresiva a lo largo de los años, y que a partir de los 65 años se comienzan a hacer mas notorios ya que alcanzan una magnitud apreciable y que comienza a producir limitaciones importantes.
Desde el punto de vista de la prevención, cualquiera de estos cambios pueden ser influenciados en positivo con distintas conductas preventivas que se deben aplicar en este periodo de la vida.
En este periodo de la vida, el equipo de salud debe hacer menos hincapié en las enfermedades y enfocar el seguimiento del paciente con un modelo de resolución de problemas clínicos. Tengamos en cuenta que, a los procesos propios del envejecimiento, se suman problemas afectivos y económico – sociales importantes, que influyen y agravan sobre la psiquis y el organismo. Por otra parte, las enfermedades se presentan en forma diferente (formas de presentación variables). De modo que el enfoque del equipo de salud debe ser mas amplio y tomar en cuenta la psicología y ámbito que rodea al anciano.
LAS ENFERMEDADES SE PRESENTAN EN FORMA DIFERENTE EN LOS ANCIANOS
a) Múltiples enfermedades: los ancianos de 65 a 74 años tienen aproximadamente 4.6 condiciones por persona. la mayoría son crónicas (artrosis 50%, lumbalgia 33%, deterioro visual 32%, molestias digestivas inespecíficas 29% y disnea 28%). Los mayores de 75 años asocian 5.8 condiciones crónicas y de ellos sólo el 10% no refiere algún trastorno médico.
b) Presentación atípica de las enfermedades: en los ancianos, una enfermedad en un órgano como por ejemplo una neumonía, puede precipitar una descompensación como insuficiencia cardíaca congestiva debido a la disminución de los mecanismos adaptativos que hablábamos anteriormente. El corazón tiene limitada su capacidad de respuesta, y ante el proceso infeccioso que se presenta (neumonía), no logra responder en forma consecuente y por ello entra en insuficiencia cardiaca.
c) Los gigantes de la geriatría: la inmovilidad, la incontinencia de orina, la inestabilidad postural y el deterioro intelectual. Estas condiciones no constituyen una patología definida, sino que son manifestaciones de varias enfermedades y responden a causas múltiples. Generan mucha discapacidad y dependencia y por lo tanto deterioran la calidad de vida. Se los denomina “gigantes” por el gigantesco número de personas afectadas, de modo que tenemos que comprender que son muy comunes y no son patológicos. De todos modos, el equipo de salud busca manejarlos para mejorar la calidad de vida de los pacientes ancianos.
d) Muchas veces las enfermedades se advierten en forma tardía. Algunos ancianos tienden a no consultar y muchas condiciones como los trastornos en la movilidad, la depresión, la constipación y la incontinencia no son evaluadas habitualmente. Esto genera una llegada tarde al diagnostico y al enfoque de muchos problemas de este periodo de la vida.
e) Otras enfermedades se producen sin síntomas: se llama esta peculiaridad “presentación silenciosa”. El infarto de miocardio, la peritonitis o la úlcera, en los ancianos pueden cursar sin dolor. Procesos infecciosos pueden cursar sin fiebre en los ancianos.
Dr. Nicolas Dominijanni
Presidente Fundaprev Argentina